Educar Hoy

Buscador general

¿Cómo realizar la educación sexual si los padres no tenemos el mismo enfoque?


Hablar de educación de los hijos implica necesariamente poner en juego valores, creencias y principios personales que provienen de nuestro modo de ver la vida.

En temas de sexualidad un objetivo común debe ser buscar orientar al hijo con pautas que lo lleven a la madurez afectiva, a la estabilidad emocional y al conocimiento y gestión de sus impulsos sexuales. Por esta razón, toda conducta que favorezca la actividad sexual a edades tempranas acentuará el aspecto fisiológico de la sexualidad en perjuicio de los aspectos afectivos, racionales y éticos, que son partes fundamentales de una sexualidad madura y responsable. Este es un punto clave para tener en cuenta a la hora de comenzar el diálogo en la pareja.

Si los padres no logran ponerse de acuerdo en aspectos  relacionados con la educación sexual de los hijos es que hay una serie de valores de fondo que todavía deben conversar como pareja. Probablemente falten acuerdos para trabajar como equipo y sacar adelante su proyecto común de familia. En ocasiones, puede ser recomendable contar con una tercera persona que les oriente y les ayude a trabajar juntos esta cuestión.

Cuando los padres opinan diferente respecto a algún tema afectivo-sexual suelen centrar la discusión en sus creencias o puntos de vista, tratando de imponer sus posturas y dejando de lado el interés inicial: la educación de esos hijos.
Por eso es aconsejable despersonalizar la discusión. Frases como “tú no me entiendes”, “no nos ponemos de acuerdo”, “pensamos distinto”, no deberían entrar en el diálogo porque lo harían fracasar.

El primer paso es pensar en sus hijos: ¿Cómo son? ¿Qué necesitan? ¿Hacia dónde van? ¿Qué beneficios tiene para ellos el mensaje educativo que les queremos transmitir como padres? ¿Cómo afecta a su madurez afectiva y a la relación futura con las personas?

Después, han de mirar su proyecto de familia: ¿Qué queremos para que sean felices? ¿Cuáles son los ideales que queremos priorizar (que tengan madurez afectiva, seguridad personal, autoestima, que sepan protegerse y cuidarse, que sean personas fuertes)?

Cada uno debería exponer sus ideas con afán de que la pareja las entienda. Es muy importante tener en cuenta que el otro cónyuge no necesariamente debe pensar como uno mismo, ni tiene que comprender o aceptar todo lo que uno decide. Lo importante es que juntos encuentren lo que es mejor para sus hijos.

Es necesario también estar abiertos a entender que la opinión del otro puede enriquecer el propio punto de vista, y hacer un esfuerzo para comprenderse mutuamente. La opinión de ambos padres cuenta, pero no se trata de un tema de “opinión” sino de pautas objetivas que orienten la conducta de los hijos hacia su adecuada madurez. Las opiniones personales no son siempre acertadas. Por ejemplo, algunas pautas educativas deben basarse en la evidencia científica cuando esta exista y no serían, en sentido estricto, “opinables”. Consultar a un especialista puede ayudarnos a poner las opiniones en su contexto. Por ejemplo, la afirmación de que los preservativos no previenen siempre ni embarazos ni infecciones es un hecho científicamente comprobable.

Si los padres no se ponen de acuerdo después de haber definido juntos qué quieren para sus hijos, será necesario valorar los pros y contras de las distintas opiniones. También en este caso, el especialista puede ayudarles a asumir juntos algunas pautas.

 

 

 

033