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Cuidados del cuerpo y genitales de la mujer


Entre los efectos de las hormonas en la pubertad se encuentran el aumento de la sudoración, el cambio en el olor corporal y el acné. Desde el inicio de la pubertad, debes tener mayor cuidado con tu aseo personal (por ejemplo, duchándote todos los días). Si el acné es intenso, puedes acudir al médico o al dermatólogo pero en todo caso siempre es bueno lavarte la cara con jabón por la mañana y por la noche.

Es aconsejable utilizar ropa interior de fibras naturales, como el algodón, ya que mejoran la transpiración y evitan la aparición de problemas en la piel.

El interior de la vagina contiene bacterias que se encargan de mantener la acidez necesaria para proteger a la mujer de infecciones. No es recomendable usar los llamados "desodorantes íntimos", ya que alteran el pH vaginal, lo que favorece las irritaciones e infecciones vaginales. Teniendo el hábito de la ducha diaria, es suficiente lavar tus genitales externos durante la misma.

Después de orinar es importante que limpies tu zona vulvar con papel higiénico de adelante hacia atrás para evitar contaminar la zona uretral y vaginal con microorganismos provenientes del ano.
Durante la menstruación debes incrementar todas las medidas de higiene general (ducha diaria, cambio de ropa, etc.). Debes cambiar con frecuencia las compresas y si utilizas tampones vaginales, asegúrate de que sean del tamaño apropiado. Igualmente debes cambiarlos con frecuencia (depende del flujo, pero se suele recomendar un máximo de cinco a ocho horas). Es mejor no utilizarlos por las noches pero en caso de tener que usarlos (por ejemplo porque el flujo es muy abundante y no es suficiente una compresa), se recomienda levantarse de la cama antes de que pasen 7-8 horas para poder retirarlo.

A veces puedes tener dolor con la menstruación, que es una incomodidad que puede llegar a afectar tu estado anímico. El dolor de la menstruación se debe a las contracciones del útero para expulsar la sangre y se suele "sentir" en el abdomen o en la zona lumbar. Ante esta situación, puedes:

• Disminuir el consumo de sal y cafeína, beber más agua o zumos de fruta y tomar alimentos ricos en fibra.
• Practicar un ejercicio moderado, así como ejercicios de relajación si el flujo no es abundante.
• Aplicar sobre la zona abdominal una almohadilla caliente durante 10-15 minutos al día.
• Dormir y descansar todo el tiempo que necesites.
• En el caso de que el médico te haya indicado algún tipo de medicamento contra el dolor, suele recomendarse empezar a tomarlo dos días antes de la menstruación para que el alivio de los síntomas sea mayor.

 

 

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