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¿Debo ponerme la vacuna del Virus del Papiloma?


La salud pública se enfrenta a la responsabilidad de evitar una epidemia de infecciones por virus del papiloma humano (VPH), el que puede llegar a producir, entre otras cosas, cáncer de cuello uterino en las mujeres.
Conductas como tener múltiples parejas sexuales, tanto a la vez ("concurrentes") como a lo largo del tiempo ("seriadas"), e iniciar precozmente las relaciones sexuales favorecen la infección por VPH.

Es comprensible que se quieran apoyar soluciones aparentemente sencillas como el uso generalizado de una vacuna. Pero la realidad es más compleja por las razones siguientes:

1. No se tiene suficiente información sobre la eficacia de esta vacuna ni sobre sus efectos adversos a largo plazo.

2. Se desconoce si una sola dosis de la vacuna será suficiente o si será necesaria alguna dosis de refuerzo. De momento se ignora si la protección contra solo algunos tipos de VPH tendrá como efecto no deseado el aumento de la "fuerza" relativa de los demás tipos de VPH cancerígenos, hoy menos frecuentes.

3. Es la vacuna pediátrica más cara que se habrá utilizado de manera colectiva. En España supondría invertir una parte importante del gasto en salud pública en esta vacuna. Esto se convierte en un problema cuando existen necesidades que compiten por los mismos recursos. En España 739 mujeres mueren cada año por cáncer de cuello de útero, mientras que 5.703 lo hicieron en 2005 por cáncer de mama. ¿Está justificado este gasto contra esta causa del cáncer de cuello de útero, que ya tiene, por otro lado, una prevención eficaz (la citología), o deberíamos incrementar el esfuerzo frente al cáncer de mama?

4. Algunos lo comparan a la vacunación frente a la hepatitis B. Pero esa campaña se planteó después de muchos más estudios de eficacia y con seguimientos más prolongados; de hecho es mucho más eficaz que la del VPH. Además, con la hepatitis B no existe el problema de los múltiples tipos que observamos en el caso del VPH. Finalmente el hecho de que la infección por hepatitis B no se adquiera sólo por vía sexual sino que haya otras vías de contagio, justifica una vacunación más extensa en la población.

5. Como la transmisión del VPH depende claramente del comportamiento sexual en la población, debería reforzarse su prevención atacando estas causas. Además, si la promoción de la vacuna no se lleva a cabo con cautela, puede fomentarse en los jóvenes una falsa "sensación de seguridad" frente a esta e incluso otras infecciones de transmisión sexual y conducir a un aumento de conductas sexuales de riesgo. Este fenómeno se conoce como "compensación de riesgo". Por eso, antes incluso de vacunación colectiva, se debería haber hecho hincapié en la importancia de retrasar el inicio de las relaciones sexuales, así como de la fidelidad mutua una vez iniciadas dichas relaciones, ya que son las medidas preventivas más eficaces.

En conclusión, no parece haber claridad sobre la necesidad de promover una campaña de vacunación colectiva de adolescentes. Antes quedan demasiadas dudas por resolver y existen muchas otras prioridades. La campaña de vacunación colectiva equivale a asumir que no es posible retrasar el inicio de relaciones sexuales ni mantener relaciones fieles.

¿Qué opciones tienes tú ante el anuncio de una vacunación colectiva? Es razonable que decidas no vacunarte para protegerte de tantas incógnitas y mensajes confusos. Pero debes saber que vacunarte antes de tener relaciones sexuales con una persona infectada puede evitar que te infectes al menos de algunos tipos de VPH. En cualquier caso, los programas de citología previenen bien el cáncer de cuello de útero. Finalmente, tenemos la obligación científica de recordarte que la prevención más eficaz es evitar el riesgo de contagio. Y esto se logra postergando tus relaciones sexuales hasta que puedas comprometerte para construir un proyecto estable de familia.

Para más información sobre el virus y la vacuna consulta la pregunta ¿Cómo es el Virus del Papiloma Humano (VPH) y vacuna?


 

 

 

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